Aun cerrando los ojos él no consigue librarse de la imagen de los círculos concéntricos que se formaron en el agua cuando Aretusa se dejó caer.

Sabía que no volvería a verla. Aretusa siempre había tenido una fijación en Virginia Wolf y podía jurar que sus bolsillos estaban llenos de piedras. Aun así la buscó en el fondo del lago, sin éxito.

Todo que quiere ahora es recordar su rostro y su mirada. Pero lo más que logra es la memoria de los círculos en la superficie del agua, que se iban ampliando conforme los segundos pasaban. Es todo que recuerda de Aretusa con claridad. Los círculos son la evidencia de que su cuerpo había existido, un cuerpo físico penetrando en el lago, y también la primera señal de la muerte.

...........Hace un tremendo esfuerzo para alejar esta imagen de la mente y recuperar el rostro de Aretusa, pero nuevos círculos se forman y todos se van ampliando en sus diámetros. Y cada vez más, hasta que dominan todo su espacio mental. No hay más por donde y sin embargo los círculos continúan a ampliarse, y nuevos continúan a formarse.

...........Cuando ya no hay más espacio, su mente se explota. Los círculos ahora se expanden perpetuamente.

Edi

Imagen: Salvador Dalí